Yo he crecido con Petrer. Todavía recuerdo el Petrer de mi infancia. Como, a lomos de la mobilete que tenían mis tíos Pedro y Fernando, cada viernes por la tarde, me recogían en casa de mis padres, en la Avenida de Elda, y, recorriendo el descampado lleno de oliveras y resaltos de lo que hoy es El Campet, me llevaban a la peluquería de mis tías en la calle Toledo.

¡Cuántas horas habré pasado junto a mi abuelo Laureano en la Plaza América, cuando todavía tenía la piscina con peces! Aún me parece escuchar a mi abuelo diciendo “no os vayáis por el campo”, refiriéndose a todo lo que entonces había más allá de lo que hoy es CaixaPetrer de la Avenida de Elda.

A mi vuelta de Málaga, surgió la oportunidad de formar parte, junto a mi hermana, de una fila de la Comparsa de Moros Nuevos. Desde entonces, soy una persona que vive los días de fiesta intensamente, participando activamente en cada uno de los actos y buscando cualquier excusa para compartir esos días con mi fila, con mi comparsa y con todos los festeros.

Y, después de 37 años habiendo crecido en y con Petrer, hoy tengo la suerte de poder trabajar como alcaldesa para que mi pueblo siga creciendo y evolucionando. Me siento orgullosa de ser una vecina más, pero que, además, tiene el privilegio de trabajar para mejorar el día a día de mis vecinas y vecinos.